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Sunday, January 07, 2018

CENA CON AMIGOS


CENA CON AMIGOS

                          Los amigos se reunían a cenar una vez por mes en alguna casa de las cuatro parejas. Esta vez fue en la Ana y Héctor. Ana era una joven mujer cercana a los cincuenta, delgada con cabello largo y lacio color caoba, siempre vestida de blanco o negro. Bigou cara, pero poca. Con manos y pies muy arreglados. Dulce, cariñosa, con estilo y buen gusto. Con alguna cirugía..




                                                Desde hacía cinco años que compartía su piso con Héctor un señor que pisaba los sesenta. Típico empresario de corbata y zapatos con cordones. Delgado, bonito de cara, con ojos azules que se encendían cada vez que la miraba. En la casa se distendía y gozaba de su bata y caminar descalzo.  Si recibían, él lucia de gyn y remera indefectiblemente.

                                 Esa noche el menú había sido exquisito, la cocina lucia como si nadie hubiera pasado por ella. Ni los pocillos del café se veían .Le tocaba el turno a los licores, los espumantes. Ya habían tomado bastante, pero por el ventanal del decimo piso se veía aun la noche estrellada, a nadie se le ocurría decir “nos vamos”.

                                 Héctor estaba parado en la punta de la mesa, riéndose a carcajadas de los chistes que contaban Luis y Ana venia de la cocina con otra botella helada de espumoso. Apoyo la botella cerca de las manos de su marido porque estaba muy mareada y con la otra mano se sostuvo apretando fuertemente su cola. Él dejo su copa sobre la mesa y sus manos se abrieron y posaron quedando su espalda estirada y sus nalgas redondeadas en alto. Se hizo un silencio, todos estaban ebrios, fumados, pero nadie dijo nada; y Ana continuo masajeando esa bonita cola que sabia se estaba dilatando. Pasaron unos segundos, minutos, el pene pedía a gritos que lo liberaran de la bragueta y con los ojos cerrados con una mano abrazo a su mujer a su pecho y ella masajeo mas fuerte y abrió el cinturón aflojando esa pija aprisionada.



                                   En eso Damián que todos sabían que era bisexual se paro y se acerco a Héctor le acaricio la cara, le bajo el cierre y el pantalón cayó. Al no tener calzoncillo quedó todo su sexo lampiño al descubierto. Alejo a Ana a un costado y ella, entonces tomo su copa flauta e introdujo la pija erecta de Héctor en el sabroso cava. Todo era silencio, el resto miraba perplejo. Damián se bajo el cierre y comenzó a rozar la cola de Héctor quien se acomodo oferente y empezó a sentir el ingreso de una pija de carne por primera vez en su cuerpo. Mientras lo cogía, escuchaba en su oído que su amigo le decía siempre me gústate pero jamás hubiera imaginado que podía llegar a vos. Lo cogió y cogió por un largo rato con mucho énfasis; a ambos se los notaba gustosos. Los gemidos y jadeos de Héctor y Damián hicieron chorrear literalmente a Ana.

                                      De pronto Damián se retiro y en una esquina del balcón terraza, ya casi con el sol acariciando se masturbo y tiro su semen al vacio..Regreso, beso en la boca a Héctor que le correspondió y fue directo al sanitario.

                                      Ana tomo la pija de Héctor todavía erecta ,empapada y la seco con una servilleta de hilo que aun no se había retirado .Él se subió el gyn, y todos explotaron en aplausos y alabanzas..Los anfitriones se reían y Ana abrazaba su trofeo, mientras explicaba que le costó dos años que aceptara ser penetrado con arnés, pero que lo había logrado y que lo disfrutaban mucho. Que jamás un hombre lo había tocado. Esta noche fue debut y despedida! dijo mirándolo fijamente, mientras lo besaba agradecida en el pecho y él en su cabeza.

                                      Ana, era experta en dominación y había logrado que ese hombre rígido, padre moralista, estricto asistente a misa de diez y militante liberal, tan ortodoxo y prejuicioso ante el mundo exterior, que ni un comentario al respecto hacia cuando se conversaba sobre sexo, en la intimidad fuese una dulce cortesana de tacones, portaligas y sostén. Que jadeara como una mujer pidiendo más y más pija. Y que se arrodillara a adorar sus pies, su vagina y sus pechos. Que soportara flagelos si no era sumisa y obediente esclava como su AMA pretendía…porque en esas horas era la PUTA PAULA. Por supuesto que también era Héctor..Pero un Héctor que había aprendido a ejercer el cambio de roles.



                                       Nunca pensaron que sus juegos eróticos saldrían a la luz y menos con amigos de tantos años. Pero todos estaban borrachos ese amanecer y también algún nevado se había compartido, por eso en el siguiente encuentro nadie menciono lo acontecido y fue una cena más de las tantas que seguirían sucediendo. Ana, Héctor y Damián siguieron mirando a todos como antes. Pero algo había pasado y ya no eran los mismos de antes, pero seguían teniendo  el mismo dogma : DE ESO NO SE HABLA!!


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