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Monday, June 21, 2004

LA ABANDONADA:

Separarse o ser abandonada, esa es la cuestión. Si la decisión fue propia y uno eligió estar solo, es una cosa, pero cuando es el hombre quien se marcha y encima por otra, ese es el punto culminante. Para asumir el rol de victima abandonada a la buena de Dios, y vivir pendiente de su ex, comunicada con su ex familia basta que el hombre se halla marchado del hogar. Se puede llegar a compartir hasta las fiestas familiares o tradicionales, como para negarse la situación real. No hace muchos años atrás era todo una movida que el hombre regresara a su ex casa el día que su hija cumplía 15 o su hijo 18, previa intervención de algún familiar solidario, para compartir la fiesta a la que quizá no había aportado un solo centavo, pero era toda la apariencia que se ponía en juego. y eso luego perduraba en las fotos del momento, donde se mostraba la cara de la abandonada generando un montón de expectativas falsas alrededor del padre de sus hijos.
Esta actitud en otros tiempos marcaba a esta persona como abandonada, huérfana de cariño, sola y dejada a su suerte.
El tiempo paso y las mujeres que son hoy cambiadas por otras, toman el camino nuevo y emprenden el desafío logrando el éxito.
Pero cuando se trata de reintentar a los 60 o más de edad, ocurre que es difícil creer que se puede encontrar a alguien que quiera acompañar a transitar por la vida.
Entonces la cosa se pone difícil, no se pueden hacer cargo de la parte de responsabilidad que tuvieron en esa separación, y creen que todos las abandonaran, y por no arriesgarse prefiere quedarse solas, aunque histéricamente pidan "un caballero, que le guste el hogar y compartir caminatas".
En el primer encuentro es como que quieren que les firmen un acuerdo por el cual jamás se irán de su lado, lo único que logran es que ni siquiera lleguen al segundo café.

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