solosysolas

Monday, June 21, 2004

EL LANGA:

Con saco brilloso producto de tanta plancha y años, zapatos gastados de tanto yirar, un corte de pelo casero y muchas gotas de sudor cayendo por su sienes, un caballero con aires de galán se apersona a enfrentar el encuentro.
Todo su discurso radica en contar aventuras amorosas de tiempos idos, mientras con total falta de educación mira de reojo a otras mujeres que circunstancialmente están en el lugar. Esto por supuesto lo hace con toda intención para que su interlocutora crea que esta ante un súper homus eroticus.
No puede ni por un momento imaginarse lo desagradable que le resulta a una mujer con algo de autoestima, estar ante esa patética imagen.
Igual insiste en sus lances y escarceos que seguramente siempre y no solo hoy le están fallando.
No entiende por que esta mujer no cae rendida ante sus virtudes amatorias.
No entiende por que esta persona no se cautiva ante sus relatos.
Se desespera al darse cuenta que se le escapa la ocasión de hacer realidad esa fantasía que se esta forjando en su imaginación.
Se despide, no sin antes desnudar a su compañera de mesa con su mirada insolente, aludiendo que también el tiene cosas que hacer. Aunque solo sea volver a su casa a tomar mate con yerba de ayer secada al sol.

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