obsequio de Conchita Casacuberta
Acabamos de vivir el día de los enamorados, que al igual que Navidad, Año Nuevo, Reyes... se ha convertido en un medio más para incitar a regalar y consumir más y más.
Pero este día celebra algo tan importante como es el amor, y está bien que nos lo recuerden y lo celebremos, pero creo que este día debería ser una celebración constante, en el día a día de nuestra vida.
En los Países Bajos existe la costumbre de que los viernes por la tarde los hombres lleven un ramo de flores a la persona amada. Es una forma de demostrar su amor.
Sin embargo, en nuestro quehacer diario, debido a las prisas y a la falta de tiempo entramos a menudo en la rutina y nos olvidamos de estos pequeños detalles que dan vida a la relación y nos ayudan a ser más felices.
No olvidemos, como hemos explicado otras veces, que el amor es similar al jardinero que cuida su jardín con amor: cuida y abona las plantas y las flores día a día... ¿cómo estaría el jardín si solo lo regase una vez al año? Y esto es lo que hacemos -muchas veces sin darnos cuenta- en nuestras relaciones.
En este boletín hablamos extensamente de cómo nos enamoramos y cómo mantener viva la llama, que hay que cuidar siempre para que no se apague el amor. Para, de este modo, poder celebrar San Valentín cada día de nuestra vida, dado que cuando hacemos las cosas por amor es cuando estamos vivos de verdad.
Conchita CasacubertaRebeca FranquesaPsicólogas y directoras de COSM
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ARTÍCULO: QUÉ PASA CUANDO NOS ENAMORAMOS
En la sociedad que vivimos cada vez es más frecuente la poca estabilidad de las relaciones. Así, en la actualidad el promedio de vida de una relación es de once años. Sin embargo, según un informe del CIS de 1995, el 67% de los españoles cree que un amor de verdad debe perdurar toda la vida. De hecho, el 58% manifiesta buscar una pareja estable porque siente la necesidad de compartir su vida con otra persona.
Nunca sucede de una manera idéntica, el enamoramiento empieza de formas muy distintas. Sin embargo, siempre hallamos unos síntomas comunes y nunca pasan inadvertidos: euforia, pérdida de objetividad, una sonrisa única. La sola mención del nombre de esta persona especial acelera los latidos del corazón. La persona se convierte en una persona -para nosotros- única.
Pero, ¿qué es enamorarse? Diversos autores, filósofos o psicólogos han intentado explicar este estado especial. Algunos creen que es un estado de euforia dual que desata nuestros mecanismos hormonales ante determinada persona, pero la mejor definición es la del sociólogo Francesco Alberoni en su libro "Enamoramiento y amor". Su teoría define el estado de enamoramiento como ”un estado naciente” y “un movimiento de a dos”, y sostiene que este impulso hace diferentes y extraordinarios tanto a la persona como a nosotros mismos.
Todos los autores coinciden en que la necesidad y la capacidad de amar es intrínseca a la persona: todos somos capaces de enamorarnos, si encontramos la persona idónea y si coinciden una serie de circunstancias que facilitan que el enamoramiento se produzca.
La predisposición es uno de los ejes básicos y esta es una de las variables que juegan a favor de encontrar la persona en una agencia matrimonial, porque las dos personas buscan lo mismo en el mismo momento. Pero no hay que confundir el deseo de enamorarse: a veces la persona lo desea, pero no siente profundamente la necesidad de cambio y de riesgo que conlleva un enamoramiento total.
El candidato predispuesto al cambio esta descontento con su realidad actual y siente íntimamente que le gustaría dar color a su vida y esto es el motor que le mueve a buscar la persona adecuada.
Elección de pareja¿Qué es lo que hace que no se enamore de una determinada persona?
Winch habla de la complementación de las necesidades: elegimos entre un abanico de posibilidades en función de aspectos como la edad, el atractivo físico, la escala de valores, la cultura, la posición social, etc. Esto explica que, aunque el amor a priori es libre, si esta separado por miles de kilómetros (se inició, por ejemplo, durante un verano alejado de la rutina) la ruptura casi es inevitable. Winch piensa que la persona idónea está cerca de nuestro entorno: en el barrio, en el trabajo, el club social o en el grupo de amigos.
La pareja idealEl sociólogo estadounidense John Lee apunta que el amor de pareja pasa por satisfacer tres necesidades: compañía, recreo y pasión. Elegimos aquella persona que mejor cubre estas necesidades en función de la preferencia que es distinta en cada persona, el problema está en no poder aceptar a la persona, en que la persona no cubra nuestro ideal de preferencia. Por ejemplo uno es gran compañero y amigo, pero no un buen amante, etc. Lo ideal es aceptar que el ideal no existe y debemos decantarnos por lo que pensamos es más importante y aceptar el resto aunque no sea un Eisntein o un cuerpo diez.
La búsqueda obsesiva de un ideal perfecto muchas veces nos lleva a la infelicidad absoluta y a hacer odiosas comparaciones.
Otro teórico del tema, Murstein, habla de que la elección de pareja pasa por tres etapas: el estímulo que depende de la primera impresión y determina un segundo encuentro; una segunda etapa en que ya no nos motiva prioritariamente el aspecto físico como los valores; y, finalmente, el rol, la fase que suele preceder al compromiso, pareja estable o matrimonio, y que depende del éxito que cada uno obtenga al asumir los roles de amigo, compañero, amante, etc.
Otra teoría muy contrastada es la que resulta que nos emparejamos con personas de similares patrones físicos y culturales, aunque frecuentemente fijamos criterios que nos acercan a personas muy diferentes pero a las que admiramos por su belleza o poder. En resumen, nos enamoramos de alguien a quien consideramos igual o mejor que nosotros.
El Doctor Corbella, en su libro "Vivir en Pareja", comenta que “para el hombre o mujer resulta casi imposible mantener una tensión emocional tan alta como la supone el estado de enamoramiento”
Lo que sí es cierto es que el tanto el hombre como la mujer son víctimas del amor con la misma intensidad. Francesco Alberoni certifica que para los dos es imposible estar enamorado de dos personas a la vez porque el propio sentimiento convierte a la persona en única e insistuible e inmune a otras personas.
Sí es posible querer a alguien -sin estar enamorado- y estar enamorado de otra persona y también es posible evitar enamorarse con una gran dosis de autocontrol. En cambio, es mucho más difícil poner fin a un enamoramiento cuando estamos enamorados, una separación resulta muy difícil y tremendamente dolorosa.
Las leyes del enamoramientoAunque no son universales, pues dependen de las diferentes culturas, hay una serie de característicascomunes en el proceso de la seducción.
1. Trato frecuente: pasar tiempo juntos, vivir cerca, tener ocasiones de verse... son una buen base para que no se trate solo de una ilusión.
2. Atractivo: la otra persona debe tener características deseables para nosotros en su apariencia física.
3. Influencias sociales: es importante que la persona elegida goce del asentimiento de familiares y amigos.
4. Agrado mutuo: gustarse el uno al otro tanto en aspectos generales como en cuestiones íntimas.
5. Capacidad de cubrir necesidades mutuas: creer que la otra persona satisface nuestras expectativas éticas e intelectuales contribuye a elegirla.
6. Excitación fisiológica: cuando se da una fuerte atracción, pueden producirse ante la presencia de la otra persona palpitaciones, sudoración o agitación.
7. Predisposición: el deseo de cambio, la baja autoestima o la soledad puede convertirnos en presa del amor, ya que buscamos un estímulo para nuestro propio ego.
8. Exclusividad: cuando nos enamoramos, exigimos y deseamos establecer relación amorosa solamente con esta persona y viceversa.
9. Misterio: en el proceso del enamoramiento, el misterio y los temores que acompañan los inicios arrojan emoción que se añade al propio sentimiento.
Fases que conducen al sentimiento amorosoNo todos los teóricos expertos en el tema creen que se dan el mismo numero de etapas pero si que establecen que existe una secuencia que arranca en la atracción y puede acabar en el compromiso.
1. Atracción: aunque a veces el enamoramiento surge después de un tiempo largo de relación, habitualemte surge después de una rápida atracción -no solo física- que nos empuja a volver a ver a la persona.
2. Flechazo: si tras varios encuentros pensamos que la primera impresión fue certera y comprobamos afinidades, surge el flechazo, avalado por nuestras ideas previas de personalidad (como se comporta, creemos que es culta, honesta, etc.), de similitud (pensamos que tiene una escala de valores similar a la nuestra) y de proyección (atribuimos al otro nuestros propios deseos).
3. Pasión: sentimos que nuestra pareja es única y la sexualidad se convierte en lo único, los sentimientos alcanzan la máxima exaltación. Esto a veces nos lleva a idealizaciones del otro.
4. Necesidad: nos preocupa más lo que le sucede al otro que lo que nos ocurre a nosotros mismos. La pareja se nos hace tan indispensable que no concebimos estar sin ella.
5. Amor: pasado el tiempo y si no se produce ningún cambio en la percepción de la persona amada, la emoción y la adrenalina dan paso al amor, a un afecto mas sólido que dará paso al...
6. Compromiso: que implica nuevas vivencias, y también incluyen los problemas de la vida cotidiana, que se superaran si el vínculo entre las dos personas se mantiene suficientemente fuerte.
Conchita CasacubertaRebeca FranquesaPsicólogas y directoras de COSM

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