BUEN SEXO EN MALOS VINCULOS
Bien entendida, la sexualidad es sinónimo de placer y de acercamiento en una pareja. Pero puede ser también un instrumento negativo para manipular una relación, un elemento para forzar un compromiso que, probablemente, no existe.
Si bien la sexualidad placentera en la pareja suele crear fuertes lazos entre dos personas, muchas veces ocurre que, a pesar de este hecho, el vínculo en sí es malo o destructivo.
Hay una tendencia a creer lo contrario: que el buen sexo es el paso inicial para formar una buena pareja. Por supuesto, muchas veces es así, pero no siempre.
¿Cuándo no lo es? Cuando se "usa" la sexualidad para lograr que una pareja distante o reticente o ya comprometida con otra persona cambie, nos elija, abandone otra relación o se comprometa con nosotros, cuando en realidad el otro no siempre tiene la intención de hacerlo.
Hombres y mujeres suelen comportarse de esta manera, obteniendo a cambio un mayor distanciamiento de sus parejas, lo cual los lleva a esforzarse más, ofreciendo excesiva seducción y buen sexo para retener a una pareja.
Algunas características respecto a esta forma de vincularse son las siguientes.
o Le atraen las relaciones difíciles y que ofrecen un desafío. Considera aburridas a las personas que se interesan genuinamente por él o por ella.
o La "buena" sexualidad ofrecida apunta, básicamente, a gratificar al otro más que a sí mismo.
o Existe una confusión básica entre el miedo -el abandono- y la atracción sexual. Utiliza la sexualidad para no ser abandonado.
o El vínculo está lleno de tensiones, lo cual crea una distancia emocional que la persona trata de "solucionar" a través del sexo.
o Justificar la conducta de su pareja negando la distancia o abandono que realmente están ocurriendo.
o Confunde la sexualidad con el amor, creyendo que aquella abrirá las puertas de un vínculo estable, cuando en realidad es al revés: el sexo es usado para "tratar" de revertir el hecho de que la pareja funciona mal o no funciona.
o Se invierte mucha energía para que cada encuentro resulte "maravilloso", para que la pareja se vuelva accesible o posible.
o La obsesión que generan estas conductas hace que las personas desatiendan gradualmente otros aspectos de su vida, como la familia, el trabajo, etcétera.
Puede también haber deterioro de la salud física o psíquica:
o La vida personal se va volviendo cada vez más inmanejable, sin embargo, la persona no puede "dejar" un vínculo que genera una gran dependencia emocional. Ganar la atención del otro es sentido como un deber; la pareja genera dolor y frustración.
o La sexualidad parece disolver todas las barreras, pero sólo momentáneamente.
o Se lucha por obtener la atención de una persona que a su vez está poco o nada interesada en un vínculo estable.
o La ausencia del otro genera una sensación de vacío que sólo parece llenarse con un próximo encuentro.
Esta forma de vincularse puede darse con una pareja en particular o con varias parejas sucesivas.
Las raíces de este comportamiento están en la infancia, en la familia, donde la persona llegó a la conclusión -a través de pensamientos, creencias y sentimientos- que no era digna de ser querida "tal como es", que siempre debía luchar o esforzarse más.
Claramente se ve cómo en estos casos el sexo no sólo no fomenta el desarrollo de una relación de pareja sana, sino más bien que lo impide o lo destruye.
La sexualidad es usada para "tapar" dificultades, para evitar que afloren viejos problemas de la infancia.
Algunas personas, sin embargo, no actúan de esta manera, pero sí viven preocupadas o absorbidas por la vida sexual de sus parejas, sea porque eligen personas que les son infieles o porque tratan de dilucidar o confirmar la fidelidad. La raíz del problema es siempre la misma, sólo que manifiesta de otra manera.
o La persona intuye o directamente sabe de la infidelidad de su pareja, pero siente que es su deber perdonarla.
o Padece un dolor emocional por sentirse "traicionado" y busca justificar a su pareja o "cerrar los ojos y seguir adelante".
o Hay una tendencia a racionalizar la situación y sostenerla para no perjudicar a otros -hijos- o para mantener la situación económica habitual.
o Hay enfrentamientos en la pareja -culpabilizar, amenazar con abandono y demás- pero la infidelidad continúa.
o La persona se dedica a buscar rastros o señales para confirmar la infidelidad. Pero esta conducta, en lugar de traer alivio, genera una ansiedad de seguir "analizando".
o La preocupación por la conducta de la pareja hace que la persona se abandone a sí misma y descuide sus intereses, perdiendo autoestima. Quien padezca este problema, no puede aceptar que es ella la persona que tiene problemas para formar un vínculo estable y duradero. Se engaña a sí misma para no conectarse con sus propios sentimientos ocultos. Superar esto sólo se logra a través de una psicoterapia focalizada en resolver estos problemas, que están asentados en la base de la personalidad

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